Suena el teléfono, tu voz escucho al contestar. ¿Como estás?, te pregunto. Pensándote, deseándote e imaginando tu cuerpo desnudo a mi lado en este preciso momento, me regalas unos minutos de tu tiempo, quiero hacerte el amor, aunque sólo sea por teléfono, susurras.
Imagina que recorro tus mejillas con mis manos y suave llego a tus labios, bajo y voy acariciándote el pecho, tu cuerpo moreno desnudo es casi un desvarío para mi. Te doy un beso de bienvenida con tal pasión y tanta lujuria que no siento otra cosa que tu bulto rozando mi sexualidad.
¿Estas armado o feliz de verme?
Sin palabras, sólo silencio sigue la conversación... Me besas salvajemente y pides que te complazca con un poco de sexo oral, empiezo suavemente para que no corras tan rápidamente, muy lentamente pero con firmeza se te va nublando la mente y no logras pensar en algo mas que no sea penetrarme, pero no te dejo hacerlo aún. Eres mi prisionero y harás sólo lo que yo pida...
Besa mis pechos, hazle suaves movimientos circulares; besa todo mi abdomen y llega a mi vagina, usa tu lengua y tus dedos para hacerme vibrar. Cuando ya no pueda mas te pediré que me penetres, Suave pero frecuente así no te corres tan rápido.
Quitaste mi panty y comenzó la faena del buen sexo, el cambio de posiciones logra una mezcla de sensaciones diferentes, con rapidez y soltura vamos aumentando el deseo sexual y acelerando el orgasmo, cuando ya sientes que tu pene está a punto de explotar, lo sacas y te corres en mis pechos, ahora es mi turno de disfrutar. Tomo una toalla que estaba cerca y me limpio un poco; soy tu jinete espacial, me das golpecitos en mis nalgas.
Nos ponemos de pie y seguimos este desvarío sexual, me pones de espalda y empiezas a penetrarme desde atrás, levantando mis caderas y presionando mis pechos, nuestros cuerpos acelerados, sudados y muy mojados.
De ahí nos vamos al baño, me subes en el lavamanos y de frente puedes observar todo mi cuerpo muriéndose por ganas de que sigas dándome placer, ese placer que tenias en mente hace tanto tiempo atrás.
Con tus movimientos fuerte logras ese momento tan divino de la excitación femenina, el momento del orgasmo, besas mis labios y los muerdo, aruño tu espalda... Este momento, resulta ser también tu parte favorita.
Luego nos vamos a la piscina. Entre besos y abrazos, me dices: "Este momento fue tal cual me lo imaginé"
Escucho que me dices, eso tenía en mente. Este placer telefónico fué "Tal cual me lo imaginé".
Y tras un corto tiempo, corto la llamada, tenia que darme un baño y cambiar el juego de sabanas, al igual que yo estaba mojada.
RmQ*


