
La compañía de un tercero interrumpía ese encuentro que ya había empezado con besos y caricias, eso no fue suficiente, el calor de nuestros cuerpos ya empezaba a brotar. Las sábanas empezaban a sobrar y el espacio entre nosotros estaba tan solo delimitado por pocos centímetros de distancia. Nos costaba abrir los ojos, la pasión que había comenzado en aquella habitación era mas que algo pasajero. No lo dudaste, me tomaste de la mano y me sacaste de esa habitación. Ambos queríamos terminar aquello que ya habíamos empezado. y en cierta forma, así fue...
Juntos llegamos a la cocina, un lugar que nos concedió permiso para utilizar la mesa y dejar que el fuego diera paso a la pasión desenfrenada que solo se puede lograr pocas veces en cada fragmento de tu vida.
Te apoderaste de cada milímetro de mi cuerpo, rozaste con tu lengua cada poro de mi piel, la imaginación entró y a la vez salió; nuestro encuentro estuvo lleno de un amor improvisado.
Luego, se hizo la hora de irnos a esa habitación de nuevo, para aparentar frente a nuestro tercero acompañante que dormíamos. Un beso de buenas noches, piernas entrelazadas y manos agarradas fueron los indicios para descansar hasta el otro día, donde tú partías y yo me quedaba aquí con unas ganas inigualables de volver a llenarme de ti..
... Quien imaginaría que a la larga, fueras tú y precisamente tú quien durmiera a mi lado por esa noche, y las que faltan.
RmQ*
.jpg)