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Tu mirada que me inquieta, tu boca que me provoca, tu mejilla que me auxilia, tus manos que me calientan, tus piernas que me aprietas, tu cuerpo tan fogoso, peligroso y delicioso, probarte es como una dosis de cianuro con una sutil gota de alcohol mientras corre el sudor y nuestros cuerpos se llenan de pudor. Tus gestos me tientan y mi deseo enciende al pensar en llenarme de ti con ternura y pluralidad. Mi embriaguez se logra al rozar tu cuerpo y el mio. Tu sonrisa representa tu paz interna, tu carisma ingrediente principal de tu personalidad, como una vieja caja de pandora que no se sabe que ofrecerá, así eres tu, nadie sabe con que sorprenderás pero de alguna manera encuentras la forma de deslumbrar. Esta chispa se enciende cuando apenas se vuelve adicción, cuando la magnitud del erotismo no encuentra razón ni son y solo busca la forma de reflejarse, de manifestarse. Tu encanto y locura te involucra de una manera desprevenida en mi vida de donde espero no salgas en un día.
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